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domingo, 16 de abril de 2017

JOSÉ BENITO AMADO BOULLOSA

AMADO BOULLOSA, José Benito
[Marín, 19 de marzo de 1822 / Pontevedra, 1886]

Nació en la localidad pontevedresa de Marín el 19 de marzo de 1822, hijo de Roque Amado y Cayetana Boullosa, y falleció en Pontevedra en 1886. Pertenecía a una familia de acaudalados armadores gallegos, pero no conocemos qué vinculación mantuvo con la empresa familiar, aunque en 1854 declaró ser propietario cuando ocupó su escaño en el Congreso de los Diputados. Además, parece ser que durante algunos años fue profesor en el Instituto de Bachillerato de Pontevedra.

Su actividad literaria
Destacó por su afición a la literatura, que despertó en su más temprana juventud. En 1861 se dio a conocer popularmente con “El canto de la negra”, un poema con el que participó en los primeros Juegos Florales de Galicia y que fue recopilado en el aplaudido volumen Álbum de Caridad. Con su propio nombre, o con el seudónimo de Juan de Lérez, fue un escritor prolífico, del que se destacan libros como Misterios de Pontevedra, Historias y cuentos de mi país, Las rocas encantadas o las tres hermanas o Paraíso helénico. Algunos de sus textos pueden encontrarse en periódicos como La Perseverancia o la revista quincenal La distracción.
A pesar de que la mayor parte de su obra literaria está escrita en castellano, fue uno de los primeros autores contemporáneos que escribió literatura en lengua gallega, por lo que es considerado uno de los precursores del Rexurdimento; una producción poética en gallego que se intensificó en los últimos años de su vida. Para el profesor Xosé Manuel Barreiro Fernández forma parte de la “generación del Bienio Progresista”, con Aurelio Aguirre, Manuel Murguía, “ideólogo de la galleguidad” y esposo de Rosalía de Castro, y otros jóvenes universitarios con los que se relacionó cuando estudiaba en la Universidad de Santiago de Compostela.
Además, fue considerado uno de los más destacados intelectuales gallegos de la segunda mitad del siglo XIX, como se puso de manifiesto con motivo del Certamen literario convocado en Ourense con motivo del Segundo Centenario del nacimiento del padre Benito Feijoo. Según sus bases, que se publicaron el 12 de diciembre de 1875, se eligió un jurado de trece personalidades escogido entre los cuarenta intelectuales gallegos más notables del momento, viviesen dentro o fuera de Galicia, y José Benito Amado fue uno de los elegidos para formar parte de ese tribunal de notables.

Su acción política
Muy activo políticamente, militó desde muy joven en las filas del liberalismo más avanzado y Manuel Murguía nos dice que tuvo que exiliarse temporalmente en Portugal en el año 1846 para sustraerse de la dura represión que sufrieron los llamados “héroes del Carral”, que habían participado en el fracasado levantamiento progresista del coronel José Solís Cuetos en Lugo y los sangrientos incidentes en Santiago de Compostela, sucesos en los que seguramente estuvo implicado.
Cuando los progresistas del general Baldomero Espartero se hicieron con el poder en 1854, fue elegido diputado por su provincia natal para las Cortes Constituyentes abiertas ese mismo año; se incorporó a su escaño el 13 de noviembre de 1854 y lo abandonó al cerrarse el periodo de sesiones de la legislatura, el 2 de septiembre de 1856.
Apartado de las instituciones durante el resto del reinado de Isabel II, cuando los progresistas retornaron al poder, tras la Revolución Gloriosa de septiembre de 1868, la carrera política de José Benito Amado tomó nuevo impulso. Antes de que acabase el año fue nombrado gobernador civil de Ourense y, poco después, de su Pontevedra natal. En septiembre de 1869 se le designó para el mismo cargo en la provincia de Guadalajara.
Presentó su dimisión de la jefatura política de la provincia alcarreña en marzo de 1871 por haber obtenido un escaño en el Senado por la circunscripción pontevedresa con el voto de 94 de los 150 compromisarios que ejercieron su derecho al sufragio en aquellos comicios. El 5 de abril de ese año su elección fue validada por la Comisión de Credenciales y se incorporó a su escaño. Volvió a ser elegido en la primera legislatura de 1872, tomando posesión de su escaño el día 11 de mayo, y el 6 de septiembre de 1872 fue de nuevo reelegido en la renovación parcial del Senado que se hizo en esa misma fecha.

Su presencia en Guadalajara
Durante su estancia al frente de la provincia alcarreña tuvo que hacer frente a los últimos coletazos de un primer levantamiento carlista que había echado al monte a las primeras partidas ese mismo verano de 1871. Desactivada la acción guerrillera, José Benito Amado se enfrentó a la no menos peligrosa agitación eclesiástica, que utilizaba púlpitos y confesionarios como altavoces de un carlismo que mantenía latente el espíritu insurreccional. Desde el periódico La Regeneración, en su número del 31 de enero de 1871, fue acusado de prometer el pago de deudas y atrasos por interesado cálculo electoral, mañas utilizadas para favorecer a los candidatos gubernamentales que servían de excusa a los sacerdotes para convertirse en agentes electorales del carlismo, como sostenía en ese periódico un artículo que se insertó el 1 de febrero y que advertía: “El clero sabe que su deber estrechísimo es todo lo contrario de lo que vosotros, ¡oh, progresistas!, deseáis y decís: es tomar parte muy activa y principal en estas luchas electorales; en la batalla que se está librando para derrocar un poder, que si es opresor para el pueblo, es además enemigo declarado de la moral cristiana y de la Iglesia católica”.
También durante su mandato, y a pesar del pobre tejido industrial de la provincia, se establecieron y desarrollaron, de la mano de Antonio Arbeig y Antero Baños respectivamente, las primeras federaciones locales de la Internacional obrera en Brihuega y Guadalajara, un proceso de constitución iniciado en el mes de febrero de 1870, y la propaganda internacionalista se fue extendiendo por otros puntos de la provincia, como Hiendelaencina.
El poeta gallego José María Posada, fundador en 1852 de El Faro de Vigo, le dedicó este soneto bajo el título “Al poeta José Benito Amado”: “Nota de ingratitud yo mereciera, / por falta de respeto y simpatía, / si al cantor de la cándida María / frases de admiración no dirigiera. / Reproduce lo bello de manera / que el alma se embelesa y extasía / ante cuadros que sólo pintaría / quién tal misión del cielo recibiera. / Campiña, santuario, amor sublime, / piadosa devoción, sentida historia... / A todo, de verdad el sello imprime. / Y, guiado del arte, por más gloria, / cuanto del Genio por primor se estime, / da, cual rico manjar, a mi memoria”.
JUAN PABLO CALERO DELSO

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